Dos cuerpos descansaban, uno al lado del otro casi fusionados. Las sábanas cubrían sólo sus pies y la manta llegaba hasta el piso, la puerta entreabierta del baño dejaba ver la colorida cortina que iluminaba el resto del espacio. La luz brillaba y mantenía el lugar con un aire perfecto. Desde la cocina se desprendía un olor exquisito, rastros de la cena de la noche anterior. Oh, la noche anterior. En ese entonces los colores eran más opacos y las luces contorneaban a cada individuo como no queriendo tocarlos, manteniéndolos en plena oscuridad. Miraban la ciudad y expectantes imaginaban lo que vendría en los meses venideros... el decimoctavo piso sería escenario de lo inevitable.¿?
martes, junio 10, 2008
Dos cuerpos descansaban, uno al lado del otro casi fusionados. Las sábanas cubrían sólo sus pies y la manta llegaba hasta el piso, la puerta entreabierta del baño dejaba ver la colorida cortina que iluminaba el resto del espacio. La luz brillaba y mantenía el lugar con un aire perfecto. Desde la cocina se desprendía un olor exquisito, rastros de la cena de la noche anterior. Oh, la noche anterior. En ese entonces los colores eran más opacos y las luces contorneaban a cada individuo como no queriendo tocarlos, manteniéndolos en plena oscuridad. Miraban la ciudad y expectantes imaginaban lo que vendría en los meses venideros... el decimoctavo piso sería escenario de lo inevitable.Publicadas por Carlos a la/s 10:27 p. m. 6 comentarios
Quiero morir contigo, en el mismo lugar si es posible.
miércoles, junio 04, 2008
Sus manos llegaron a su cuello con suaves caricias. El. Transtornado, le devolvió una humilde sonrisa sin saber que ya estaba perdido. Vino el primer beso y se perdió aún más. Se enamoró de inmediato sin saber por cuanto tiempo lo haría. Siempre se cuestionaron eso y sin darse cuenta fueron pasando los días, fueron así, pasando buenos momentos, grandes momentos, cúlmines y extaciados. El poder de sus pasos al andar era increíble. Podrían haber estado desde niños y esos pasos jamás se hubiesen separado. Él creyó haberla encontrado, y muy lejos no estaba de la realidad. Pasaron los días y sus pasos se hacían cada vez mas recurrentes unos frente a los otros. No importaba el letargo del pueblo, ni la suspicacia de lo extraño de la situación, sus pasos seguían unos frente a los otros. Las sombras confluían de forma exquisita, obviando las sonrisas que unos centímetros más arriba se producían. Eran tan felices juntos, tan inseparables, tan hermanables, tan amigables, tan uno para el otro que lo cursi pasó a ser obvio, y lo obvio pasó a ser vida en grata expresión. Sus pasos confluyeron a muchos espacios en común, a la antesala de lo inevitable, el amor era imparable y se abría paso sin mirar hacia ningún lado. Seguían surgiendo pasos y sombras, confluían bastantes veces, aunque unas pocas veces se separan y rompían lo que parecía imposible. El amor se transformó en algo extraño, combulsivo. Hechos y más hechos aparecían en el manto de acuarelas, la luz se apagaba y encendía, los colores eran cálidos y rotundos. La vida, de pronto, no pareció tan perfecta, la belleza se fue al demonio y los golpeó algo que nunca olvidarían. El amor surgió de no se sabe donde y sin más sus caminos volvieron a unirse en son de paz. Los alarídos tardaron en desaparecer, pero la espera, claramente valió la pena, algunos fantasmas desaparecieron y otros serían imborrables. Los fantasmas desaparecidos fueron escondidos entre capas de poco orgullo, y los imborrables están arraigados en nuestro par de corazones. El dolor no desaparecería, pero sin embargo el amor lo aplacaría. Las circunstancias nos retornarían algo de nuestra radiante felicidad, y volveríamos a sombrear nuestros pasos con un poco más de color, con un poco más de vida y con un poco más de humildad. Se enamoraron como pocos pueden volver a llegar hacerlo, y entre mantos de acuarelas un poco más luminosos se volvieron a mirar a los ojos sin resentimientos.
Publicadas por Carlos a la/s 10:53 p. m. 5 comentarios