La lluvia caía implacable mientras esperaba y el sonido era como una tonta película francesa. Apareciste tarde y con el pelo mojado. El termoestato no variaba de los 21º grados necesarios. Las luces, verdes en una esquina y rojas en otra creaban una atmósfera que tú y yo sabíamos jugaba con nosotros. El pastel de chocolate aguardaba tranquilo en el refrigerador. La comida se cocinaba lentamente en el horno. El suelo estaba tibio y yo me recostaba en él algo drogado, observando la geometría del cielo, haciéndola variar a mi gusto. Tú, te secabas en el baño, casi podía oir la fricción de la toalla con tu cuerpo y tu pelo. Anhelaba que salieras de ahí, pero mis ojos no estarían preparados para cuando eso pasara. Dormí, de nuevo como en una tonta película francesa, y desperté en el mismo lugar cuando la comida ya estaba lista y faltaba parte de ella. El pastel ya no estaba completo y sólo quedaba la luz verde encendida. Sin embargo, tu cabeza descansaba sobre mi hombro y miraba las geometrías exquisitas del cielo. - Eso, ¿lo hiciste tú?, dijiste. Asentí sabiendo que lo había hecho borracho o algo así. - ¿Cómo llegaste hasta ahí?, preguntaste. Pero la respuesta era obvia, sólo atiné a apuntar una esquina a donde no llegaba la luz y había un montón de pisos apilados que fácilmente alcanzaban el metro y medio de altura. -Tú, ¿te subiste en eso, y cómo?, volviste a preguntar. -Sí, dije, pero no lo recuerdo. -¿con quién estabas?, dijo. -Cariño, te engañé, tú sabes que borracho hago cualquier cosa, y tú, tu te demorabas demasiado en llegar.
E . q . d . d . e . c . q . m . p . d . v .
miércoles, diciembre 03, 2008Publicadas por Carlos a la/s 2:02 a. m. 0 comentarios
¿?
martes, junio 10, 2008
Dos cuerpos descansaban, uno al lado del otro casi fusionados. Las sábanas cubrían sólo sus pies y la manta llegaba hasta el piso, la puerta entreabierta del baño dejaba ver la colorida cortina que iluminaba el resto del espacio. La luz brillaba y mantenía el lugar con un aire perfecto. Desde la cocina se desprendía un olor exquisito, rastros de la cena de la noche anterior. Oh, la noche anterior. En ese entonces los colores eran más opacos y las luces contorneaban a cada individuo como no queriendo tocarlos, manteniéndolos en plena oscuridad. Miraban la ciudad y expectantes imaginaban lo que vendría en los meses venideros... el decimoctavo piso sería escenario de lo inevitable.Publicadas por Carlos a la/s 10:27 p. m. 6 comentarios
Quiero morir contigo, en el mismo lugar si es posible.
miércoles, junio 04, 2008
Sus manos llegaron a su cuello con suaves caricias. El. Transtornado, le devolvió una humilde sonrisa sin saber que ya estaba perdido. Vino el primer beso y se perdió aún más. Se enamoró de inmediato sin saber por cuanto tiempo lo haría. Siempre se cuestionaron eso y sin darse cuenta fueron pasando los días, fueron así, pasando buenos momentos, grandes momentos, cúlmines y extaciados. El poder de sus pasos al andar era increíble. Podrían haber estado desde niños y esos pasos jamás se hubiesen separado. Él creyó haberla encontrado, y muy lejos no estaba de la realidad. Pasaron los días y sus pasos se hacían cada vez mas recurrentes unos frente a los otros. No importaba el letargo del pueblo, ni la suspicacia de lo extraño de la situación, sus pasos seguían unos frente a los otros. Las sombras confluían de forma exquisita, obviando las sonrisas que unos centímetros más arriba se producían. Eran tan felices juntos, tan inseparables, tan hermanables, tan amigables, tan uno para el otro que lo cursi pasó a ser obvio, y lo obvio pasó a ser vida en grata expresión. Sus pasos confluyeron a muchos espacios en común, a la antesala de lo inevitable, el amor era imparable y se abría paso sin mirar hacia ningún lado. Seguían surgiendo pasos y sombras, confluían bastantes veces, aunque unas pocas veces se separan y rompían lo que parecía imposible. El amor se transformó en algo extraño, combulsivo. Hechos y más hechos aparecían en el manto de acuarelas, la luz se apagaba y encendía, los colores eran cálidos y rotundos. La vida, de pronto, no pareció tan perfecta, la belleza se fue al demonio y los golpeó algo que nunca olvidarían. El amor surgió de no se sabe donde y sin más sus caminos volvieron a unirse en son de paz. Los alarídos tardaron en desaparecer, pero la espera, claramente valió la pena, algunos fantasmas desaparecieron y otros serían imborrables. Los fantasmas desaparecidos fueron escondidos entre capas de poco orgullo, y los imborrables están arraigados en nuestro par de corazones. El dolor no desaparecería, pero sin embargo el amor lo aplacaría. Las circunstancias nos retornarían algo de nuestra radiante felicidad, y volveríamos a sombrear nuestros pasos con un poco más de color, con un poco más de vida y con un poco más de humildad. Se enamoraron como pocos pueden volver a llegar hacerlo, y entre mantos de acuarelas un poco más luminosos se volvieron a mirar a los ojos sin resentimientos.
Publicadas por Carlos a la/s 10:53 p. m. 5 comentarios
Piscol
domingo, marzo 16, 2008Recuerdo aquel día en una forma que acapara mucha especialidad. Estábamos cerca uno de otro. No sé por que te llamé, pero era de esperarse un encuentro ya hace meses sino años. Tomé un teléfono y sin pensar marqué tu número, al otro lado una voz feliz y sorprendida atendía. Pasó un día hasta que decidí tomar una micro y partir a verte, fluían tantas cosas por mi mente, tanto entusiasmo y alegría. Al bajar camine a tu departamento, me habías dicho la dirección, pero no el número del apartamento, en una banca espere mirando las ventanas del edificio a ver si lograba divisar algo o alguien familiar. Se abrió una ventana y apareciste. El 206 dijiste y subi corriendo. Tenía tantas ansias de abrazarte, de sentir tu olor que correr valía la pena. Abriste y ahí estabas, linda como siempre y sonriendo además. Sola no estabas, ahí estaba tu amiga de toda la vida y algunas personas más que no conocía. Hable o trsté de hablar contigo, te miraba con reelo y tu hacías lo mismo, ¿Acaso me gustabas de nuevo?, ¿así de rápido?, no, debe haber sido mi primera impresión, estabas bella aún. De repente sin darme todas las personas habían cambiado, incluso un ex de una amiga habia aparecido y sin más bebía un trago con un lucky strike en mi mano. Así fue por algunas horas. Tu teniás un tour al otro día y comenzaste a despedir a la gente. Tu amiga dormiría con alguien asi que yo tendría que dormir contigo. Raro no era, a decir verdad me sentí afortunado, podría sentir tu piel como nunca llegue a sentirla y nos besaríamos como nunca debimos dejar de hacerlo. Te acaricie como siempre quise hacerlo y te senti como siempre quise. La noche fue corta, demasiado corta. La luz entrab con fuerza por las ventanas y el calor se hacía insoportable. Me sentía mal. Necesitaba irme, no quería enamorarme de ti, no. Me vestí, me lave las manos y mi rostro. Te besé y te prometí volver a verte. Promesa que no cumplí, por miedo. Ya me había ido cuando pense en el pantalón que se quedaba en tu casa.
Publicadas por Carlos a la/s 4:14 p. m. 6 comentarios
Lluvia
martes, julio 11, 2006Mi casa se inunda, mis perros quedan aislados y yo sigo homeostaticamente perfecto, sólo con unos pequeños rasguños en los pulmones. La falta de cigarrillos atenta sincronizadamente en mi funcionamiento, prolongando aún más mi día, y mi noche. Hoy no me atreví a salir de acá, la pantalla de esta cosa se fusionó momentáneamente con mis ojos, y no puedo parar. No sé por que sigo insistiendo en esta cosa si nadie me lee, supongo que para relajar un poco los dedos, o quizás es una forma de vaciar la cabeza de cosas que no tienen mucho sentido. Por ejemplo:
- El otro día mi madre me preguntó que se habían echo mis amigos. Yo le echo la culpa a mi corta, pero separante estadía en Valparaíso. Estadía que me provocó una seudadepresión que prontamente se alejo mientras pude librarme de aquel lugar.
- Me tiré un peo el otro dia y estaba mi suegro, mal. Y para colmo al otro dia me lo topé en el baño cuando estaba orinando,¿ por que mierda algunos viejos no cierran la puerta de aquel recinto mientras orinan?, ¿será que intuyen que la orina es inolora?. Yo les digo: - Mentira señores, el pichi o meado es igual o más poco inoloro que las fecas!
- Cambio mis cigarrillos cada semana y no aguanto el comprar lucky, cuando en realidad para ahorrar deberia comprar esos cigarrillos baratos y de mal final.
- Tengo un fuerte olor a casa en mi cuerpo, no he salido de acá en días.
- Leo diarios, en hoja y en pantalla, gran parte del día lo ocupo en ello. De hecho ahora quiero leer La Nación Domingo, pero mi viejo fans nº1 de los puzzles, no me lo entrega.
- Se acabó el mundial y ya no sé que hacer a las tres de la tarde.
- Reviso mis libros y nada.
Mañana voy a buscar trabajo, pueda ser que mi madre me de un puesto, o sino sencillamente tendré que trabajar de verdad.
Publicadas por Carlos a la/s 11:55 p. m. 1 comentarios
Tarde tras tarde
lunes, mayo 22, 2006
Cuando pequeño (a eso de los 8 años) era fanático de los dibujos animados y las teleseries, sí, las teleseries. Para mí eran en su conjunto un grato pasatiempo después del colegio, casi siempre estos minutos que continuamente se transformaban en horas eran acompañados con un infaltable vaso de leche y el pan con margarina en pote.
Era así como tarde tras tarde seguía el mismo protocolo, aunque ya suponía yo por esos días que nada podía ser tan perfectito, en los monitos pasaba lo que yo quería pasara y en la comedia se habia muerto el que yo queria que se muriera. Paralelamente mi hermano estaba viviendo una exploración musical que para esos años yo no la entendía, tarde tras tarde con uno de sus amigos escuchaban lo que yo llamaría tarrerío y ellos algo así como grunge. Tarde tras tarde, los dos arruinaban un poco más mi humilde panorama escuchando esa música que para mí ya era "diabólica" . Así, ya comenzaba a ponerme nervioso. Para ese entonces ya pegaba gritos de alerta hacia los dos "locos" que se albergaban en el living de mi casa escuchando Nirvana, Alice in Chains, Soundgarden, etc. Tras eso, ellos habian adoptado la mala conducta de cortar ramas de ligustrina y golpear con ellas la mesa del comedor al son de la batería, o lo que era más ridículo aún, tomaban las escobas e imitaban los punteos de cada una de las canciones, terminando con un explosivo machaque de las escobas con el suelo y las paredes de mi casa. Esto ya no podía seguir asi, pensaba yo, siendo un niño que con suerte escuchaba los temas más conocidos de bandas como Soda Stereo o Los Tres. El malestar que sentía al escuchar sin querer ese tipo de música iba creciendo día a día, ya habia dejado de ver monos y teleseries, de hecho había crecido en mí otra preocupación, o más bien, una misión. Tarde tras tarde comencé a espiar esta extraña conducta que llevaban a cabo estos dos individuos, para así entenderlos de alguna manera, para no repudiarlos tanto. Poco a poco pasé de observarlos desde mi pieza a desde el pasillo, hasta que llegué a sentarme en primera fila y observar aquel manojo de sensaciones que ya me estaban agradando, el verlos saltar, gritar, golpearse y reírse ya me parecía divertido incluso más que las comedias, incluso más que los monitos. Al principio mi diversión pasaba sólo por el hecho de verlos. No recuerdo cuando moví mi primer dedo al ritmo de aquella música que seguía sin entender, tampoco recuerdo cuando moví por primera vez mis pies, ni tampoco cuando mi cabeza se movió en forma de afirmación por más de 30 segundos. Me empezó a gustar, empecé a sacarle a escondidas los casettes a mi hermano para escucharlos sólo, y mover mi cabeza sin sentir verguenza. Tarde tras tarde las torticolis eran más recurrentes. Tardes tras tarde me apuraba más a ocultar mi gusto por aquella música. Apagaba la radio antes de que llegasen mis padres o mi propio hermano. Lentamente esa música calaba un poco más hondo, lentamente me volvía un loquito de ocho años. Lentamente las ligustrinas quedaban más "peladas", lentamente iba quebrando más escobas, cada vez estaba más cerca de mi hermano. Me agradaba todo eso, aunque según mi mamá no estaba en edad de usar pantalones con hoyos, ni de escuchar música en inglés sin saber que podía significar. TODO PODIA TENER UN MENSAJE SUBLIMINAL. Pero ¿que importaba?, mi cabeza se movía más que nunca y esos días yo era uno de los más rudos de mi curso, mis compañeros no habían visto mis parlantes saltar.
Publicadas por Carlos a la/s 11:39 p. m. 2 comentarios
Escenas R
jueves, mayo 18, 2006El otro día aspiré (neoprén) a tener un agradable día (lluvioso), en el cuál su mano tocara la mía (con gracia) mientras caminábamos por una calle desierta (sin nadie) escuchando música a través de un solo walkman, adaptado eso sí (o sea con un plug que tuviera dos salidas, donde obviamente irían enchufados los dos pares de audífonos (mis amigos me entienden (por eso no me entiende nadie))), para que existiese la posibilidad de que los dos anduviésemos con un par de audífonos technics muy felices por la vida, escuchando cualquier música que nos obligase a estar cada vez más aferrados entre sí (de las manos digo).
Se supone que dentro de mi aspiración (que ya no era de neoprén) también existía la posibilidad de que ya muy aferrados los dos nos deslizácemos (estaba lloviendo, lo cuál crea un ambiente o más bien una superficie ideal para el deslizamiento) a través de las calles y sus amigas las veredas. Caminaríamos por entre un aire húmedo más bien terso (o espeso debería decir) y sin complicidad del viento que seguramente nos trataría de abatir (donde vivo corre mucho viento, es más, vivo en dos lados y es lo mismo en cualquiera) . Sin perder el hilo de nuestra conversación musical, nuestras miradas (cruzadas), risas (a la par) y todo eso (todo eso) trabajaríamos por no tener que llegar a un poste (de luz)y así obviar nuestra separación, lo cuál podría ser principalmente catatrófico (el hecho de que dos audífonos salgan de un sólo walkman puede llegar a ser un verdadero problema), por lo que cada vez que veíamos alguno nos disponíamos a bajar a la calle tratando (lo que es más que obvio) de no ser atropellados. Así, y finalmente, llegaríamos a nuestro destino, el bus (JM (julito martinez)), que tristemente nos separaría por algo así como 5 días. Los technics serían entonces separados, pero cordialmente invitados para otra ocasión.
Publicadas por Carlos a la/s 7:25 p. m. 2 comentarios