| En el camino nada sucede, Para él nada sucede. Sólo pasan las líneas y piedras bajo sus pies, ve como su vida solo se transforma en eso. Ve tierra, machacada por el paso de otros. Ve terrenos inhóspitos que no asoman más que desolación. Se conmueve y llora por un rato. Vuelve a mirar y ve la sangre de los caídos, Se introduce en su sueño y logra ver paredes que todo lo tapan. Vuelve a llorar, Desolado. Comienza a observar su odio, El cuál lo lanza a lo más profundo. Mira su llanto enfermo, Aún desolado. Ninguna mano atraviesa su camino, Y con ella ninguna caricia. Mira atrás y ve todo blanco. Ve toda su vida. Ve como aportillan su vida, Como la manejan, Se siente un estúpido. Ve como se burlan de él. Ve como la gente a quién ama se ríe de él. Ve todo aún más claro, Y ve a su madre odiándolo. Llora. Vuelve al principio. Camina deslizándose por un arroyo, Como una hoja lanzada al vacío, Despojada de su árbol, Odiada por ese individuo. Vuelve a cero, y nota que todo sigue mal. Duerme un rato. Despierta. Llora. Camina. Vuelve a caminar. Esta vez lo hace sólo unos segundos. Cae en algo, Parece ser un extraño espacio. Acuosa sensación absorbe sus fuerzas. Duerme y se retira del juego. Arrepentimiento acecha a sus venas. Nada lo calma. Aturdido, camina por ensueño. Es feliz. Llora. Cae sobre sus pies. Implora un cariño. Nadie lo toma en cuenta. Camina. Esta nuevamente sólo. Gira por una callejuela. Muere. Llora. Renace, Y vuelve a lo más profundo. Se conecta con sus antiguos anhelos. Ríe. Enferma. Muere. Atardece y todo vuelve a la normalidad. Ama. Camina. Observa detenidamente a quién ama. La persigue. La quiere de vuelta. No quiere más soledad, ya no la necesita. Llora. Se va. Él y su ser. Vuelve al punto de partida. Se levanta. Se besa. Se frota con su almohada. Cae en su pecho. Aturdido habla con su corazón. Las paredes bloquean su sonido. Llora. Muere. Aparece en otro sueño. Gira en torno a él mismo. Gira en torno a mí. Se va. Regresa. Vive. Me habla. Lo compadezco. Vuelve a ser el mismo. Su otro mismo. Mi mismo. Regresa al final. Muere. Ríe. Llora Y grita. Parpadea y todo se nubla en un instante. Su odio vuelve. La desolación se queda. Su arrepentimiento resurge entre los mimos. Se ríen de él. Llora. Todo vuelve a todo. Un alma se va de su cuerpo. Vive. Me conecta con los otros. Me hace llorar por ellos. Renace. Mira a su alrededor y vuelve a caminar. Llora. Por debajo de sus pies aterrizan las aves. Cantan los desamparados Y lloran los encapuchados. Canta su amada. Llora. Muere. Vuela. Cae. Vive. Se derrama su pasión. Se esconden sus encantos. La desolación persiste. Atraviesa algunas paredes. Ve todo blanco. Llora. Aterriza. Sueña conmigo. Contigo también. Quiere estar junto a ti. Como las aves. Como el mismo. Como ellos. Como el desierto en conjunción con las lombrices. Vomita. Se aterra. Muere. Ataca su miedo. Cae por las escaleras. Un pozo de agua lo acaricia. Lo mata. Me mata. Te mata. El sonido a maquina te carcome tus sentidos. Muere. Renace. Llora. Camina por un sendero. Ya no está sólo. Muere. La vida golpea sus pies. Cae. Salta. Camina. Tres curvas o cuatro curvas son necesarias para su felicidad. Las pasa fácilmente. Llega al lugar. Vuelve a morir. Vive. Se aturde. Llora. Camina tras su amada. Ella practica la indiferencia y el engaño. Sus sentimientos pierden. La inocencia gana. Vive, Llora, Muere, Ríe Y renace. Camina. Sus brazos y mis brazos lo asfixian. Atentados. Terrores. Tazas vacías. Labios entrelazados. Ya todo es perfecto. Ya nada es normal. Vivo, Muere, Renazco Y atenta. Río. Lloramos. |
-Nada pasa, nada pasó
sábado, octubre 22, 2005Publicadas por Carlos a la/s 7:58 p. m.
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